Las reacciones ante la presencia de un grillo en el trabajo

“Paraspara Devo Bhava”

Una de las cosas que me gustan donde trabajo es que el edificio está rodeado de naturaleza. Algunas veces se cuelan animalillos dentro y mientras se va acercando el verano los grillos parecen cogerle cariño al lugar.

Hoy amanecimos con la presencia de un grillo en uno de los cuartos de la entrada del edificio. Estos animales difíciles de encontrar, pues en cuanto te escuchan se callan, parecen incansables en su melodía que causa multitud de respuestas divertidas entre las personas.

El grillo no deja indiferente a nadie, desde los que no les gusta absolutamente su sonido (rectifico, estas personas dicen ruido), pasando por los chistes que se pueden hacer, hasta los que como yo aprecian ese sonido rítmico y constante que me conecta con la naturaleza.

Me gusta cerrar los ojos y pensar que estoy mirando el cielo estrellado junto a mi compañera… ¡Qué sensación más agradable! Así surge en mí una enorme gratitud por ese animalito tan pequeño pero que tanto se hace notar.

Y esta mañana en concreto, esta situación me llevó a contemplar la similitud con tantos aspectos de la vida y de la práctica donde la situación es valorada por mis juicios que hacen que se deforme dándole un matiz negativo o de repulsa.

El grillo ha parado de cantar… ahora vuelve a quedar el sonido continuo, mecánico y sin vida de las máquinas que hay en el edificio… algunas personas vuelven a respirar.

Un abrazo para ti,

Damián

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